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mercoledì 20 aprile 2011
Poema negro al desamor.
Te daré lo que siento con palabras.
Siento que un riachuelo gris y malsano se me interna en el corazón
Como si todas las bestias y todas las aves del mundo se juntasen para insultarme en todos sus idiomas.
Una piedra llena de punzantes garfios de hierro me ha herido el corazón y los ojos
El veneno está adentro todavía, mi cara pierde el color.
Soy como el despreciado del mundo, el que no tiene techo bajo las estrellas,
que domina las sombras y cabalga en todos los dolores que experimentan los hijos de Adán el pecador.
Siento que el alma se despide de mí para siempre, que el corazón me anuncia su desaparición pronta y cercana
Desea detenerse y un deseo extraño lo mantiene con vida y palpitante
Como si el otoño se pasease en mis venas y los ríos de las pesadillas de los niños abarcasen lo que pienso y lo que soy.
Como si unas cadenas espesas estuvieran reteniendo el latido próximo; el pecho se prepara para morir definitivamente.
Morir entonces sería la salida rápida; Morir como los reyes paganos que odiaron la verdad y amaron la ignorancia.
Abrazaron la envidia, abrazaron la codicia.
Y murieron con muerte justa.
venerdì 8 aprile 2011
Desdén
Quisiera robar de nuevo todas las perlas que sentí aquella noche;
y sin la esquela de mi entrada derramaré el nardo junto a los cofres eternos.
Era imposible dejar de ver toda aquella riqueza, y ese manto aterciopelado
que encendía la aurora ciega; qué maravilla tu azafrán, las bolitas de canela
esparcidas sobre los rieles de plata.
Tu boca más que aquella tarde.
He nacido en pos de tu almohada, la sangrienta vida que he condenado en mi idealismo;
una forma extraña de existencia que tus senos han transformado en ventura.
Sin que la estrella sea condenada, hay que conseguirla en sus labios.
Perdido estuve en el cadalso de tu boca, recorriendo en la locura las mejillas
de una loma desnuda aclarada por las nieves lunares.
Y seguías cantando.
¿Para qué volver a verte?
Has callado para oírte.
Has conseguido besarme.
Volveré para iniciar contigo una charla de la cual no escaparás
así apeles en tu inexistencia al desierto; ya no hay salida para tu especie.
Pues toda está perseguida.
Y mi nombre se borrará de tu libro.
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