Visualizzazione post con etichetta poemas. Mostra tutti i post
Visualizzazione post con etichetta poemas. Mostra tutti i post

martedì 15 maggio 2012

Errores al costado

Perfume invisible.
El terreno que se desliza como un montón de pecas en el éter.
Reyes, coronas, férreos portones quebrados.
¿Adónde iré si tu esfera vacilase? ¿Adónde iré, y sobre qué brazos me llevarán?

Las flores blancas sobre el plateado éter,
Margaritas, jazmines regados...
El olor de la siega, apretada en las colinas altas
de tu cabello rizado.

Contando un sujeto de errores, de Marte in decima, conjunto a Venere in bilancia...
Como el silencio de las aves antes del roedor espectral
También llenos de polvo, a pesar de Dante.

Regad y rogad, si todos hacemos lo mismo.
No vinimos aquí a ser pulverizados, y sujetos a cadenas.
Somos seres negros, jugo de sangrantes naranjas.
Sangre de naranjas y macizos rocosos, jugos del ser.

Ha caído una roca en el pantano,
Llena de héroes... ha caído en el pantano una serie de enemigos.

Vacilante, perro de su dios, el tiempo.
Tic, tac, gatos de las plomizas agujas.

Click, clock, el registro redimido, revolucionado,
Rígido, recio, rápido, rosso...
Regio, radio eterno, risa de los dioses.

Requiem, Requiem en re menor, K 626.
Píntame tu esfera, muerde las cuerdas del piano.

Dies illa solvet saeclum in favilla.

“Hagamos una fiesta, que no está el rey en la casa”
Quantus tremor est futurus, quando judex est venturus, cuncta stricte discussurus.

Rogad, rogad el vino, regad y rogad.

“Rogad de no caer en tentación”.

Prefijo invisible.

¡Rogad y rogad!

Perfume de lo que ya no es:

Volante.

martedì 31 gennaio 2012

La soledad y la espera





Ante esos ojos impasibles, aburridos estanques eran.
¿Por qué entonces llueve de nuevo esa lluvia de enervo, y roble…
esa magia purpurina que no existe?

Cuando yo volvía, reparaba en que la falta era ver una esfera de agua
en la planicie fría, y esa definida cualidad de la levedad de la fresa.

Mordamos pues esa rosa, dijimos.

Y no había levantado mi mano, cuando helada la devolvía;
más fría que insoportables inviernos.
 
Tanto era su apego, que después del ferrocarril, se detuvo con las primeras luces.
La adoquinada fuerza de sus abrazos se escapó en la lluvia.

Lentamente bajó la cabeza.

Regresemos los pinceles a la estrella, dijimos;
Enseguida se retorció, como elefantes niños en las africanas estepas.

No me había olvidado de su duda cuando por fin aclaró:
Medio a medio descubrióse: “no me digas todas esas cosas”.

Silenciosa terminó riendo, loca, hecha de tierra como los vasos de Egipto.

Porque no quería que todavía se fuera.

Mordamos rápido, dijimos, y que luego nos gane la helada.

mercoledì 16 marzo 2011

Ojos fijos

Adán regresó a la tierra de los vivos, escuchando los cirios danzar como delfines.
Tu espalda envuelta en ardores sofocantes: hallé nuevamente conocida esa tierra.

Seis de cada nueve lujos es pérdida de hielos, y los témpanos de piel huyen espantados;
como ojos nacidos inocentes, que en el delirio de tu belleza arden.

Lobezno corre en silencio, sus ojos pardos se iluminan.

La contemplación no falla.

Por signos errabundos que alcanza dormido.
En los incendios pasados conocimos la vena de nuestra especie;
Y la mordida prepara agazapado entre las hierbas crecidas.

No pudo ver hasta que demasiado tarde era:

Y el asalto de mi furia se desata en sus piernas consumida;
como los sueños que se apagan en las frentes de África.

Al silencio de mi penumbra dominada sigues en silencio.

Donde he venido a encontrarte.